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Zelaya, ex presidente de Honduras, no es de izquierda

January 29th, 2010 at 15:36 |
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Por:José Rafael Vargas – january 29/’10

  PIEZAS CLAVES. LA TRAGEDIA DE HAITÍ Y LA CRISIS POLÍTICA DE HONDURAS

Compromiso. El presidente Leonel Fernández y el vicepresidente Rafael Alburquerque junto a Manuel Zelaya, exiliado en el país.

zelaya leonel

Santo Domingo.- El devastador terremoto que causó miles de muertos en Haití y la injustificada tragedia política hondureña, han permitido visualizar y redimensionar el liderazgo del Presidente Leonel Fernández, cuya  visión  y respeto por las instituciones democráticas ha permitido buscar la salida más honrosa para el depuesto gobernante Manuel Zelaya, huésped  distinguido del país.

 República Dominicana y, especialmente, el presidente Fernández, tienen muchos años pidiendo a las naciones desarrolladas poner su mirada sobre el pueblo haitiano, cuyo drama político y social alcanza niveles inenarrables.

En casi todas las cumbres ha estado presente la realidad haitiana, pero pocas decisiones se han tomado para permitir que en la nación más pobre del continente se dé un plan de corto y largo alcance, que permita superar sus dificultades. Sólo el terremoto ha permitido ver esa realidad, con el dramatismo de ver en la pantalla miles de muertos y heridos, muchos de ellos cargados en camiones y llevados a improvisados hoyos sepulcrales, como en los mejores días del fascismo hitleriano.

En el caso de Honduras, hemos visto un retroceso nunca imaginado en el camino de vida institucional que nos habíamos dado en la región,  tras las dictaduras militares, mostrando la lamentable debilidad y casi inexistencia de los organismos que, como la  OEA, están llamados a imponer las reglas de los acuerdos iberoamericanos. En Honduras ha fracasado todo y, simplemente, triunfó la regla del golpe militar, que ya se pensaba superado.

El presidente Zelaya fue destituido por un golpe militar, que además contó con el aliento y el apoyo de fuerzas externas e internas de todos los niveles, y hasta el tácito reconocimiento de gobiernos y naciones poderosas que se entendían comprometidas con los procesos democráticos de la región.

Zelaya no es de izquierda .   Al margen de sus encantos y relaciones con el chavismo y sus aliados de la región, a Zelaya no se le conocen posiciones de izquierda, ni mucho menos cercanía con la ideología comunista o el gobierno cubano de Fidel Castro. Su vínculo viene dado por razones geo-económicas, las mismas que han permitido, con Petrocaribe, abrir un espacio a la solidaridad latinoamericana, tras la angurria y ambición de los magnates del oro negro.

Esto, al margen de su atípica personalidad, que para los dominicanos no debe sorprender, porque con llevar a Héctor Acosta ñEl Torito- a cantar su pegada bachata en el Palacio de Gobierno de Honduras,  no se ofendía la dignidad de la nación, que precisamente lo escogió en votación libre y abierta, conociendo de su forma de ser, con  su montura y sombrero  blanco.

Comportamiento radical

Frente a esta realidad, el presidente Leonel Fernández ha tenido que imponer su inteligencia para lidiar con los comportamientos radicales que se mueven en uno y otro lado y plantean las salidas alternativas.

Primero, para lograr su reposición en el puesto, exigiendo que la OEA y los organismos responsables  jueguen su papel, y cuando ya no había remedio para buscar una salida digna y honorable al presidente Zelaya, que es lo que le ha permitido ser recibido con honores de jefes de Estado, en una nación que respeta los valores de la democracia.    

Con el tiempo saldrán a la luz algunas situaciones inexplicables que permitirán esclarecer el porqué un presidente de facto, como Micheletti, llegó a conformar una fuerza golpista a plena luz del día, a la vista de todo el mundo y, más que eso, tomar el poder, mantenerse en él por los meses que quiso y lograr el apoyo y el tácito reconocimiento de poderosas naciones, ahora dirigidas por líderes que ayer cuestionaron estos negros tormentos de la democracia.

Advertencia  a  mandatarios

De manera que lo de Honduras es un agresivo golpe al Estado de derecho, que por el aliento que tuvo podrá ser imitado en cualquier otra nación de la región.  Hay quienes piensan que ésa fue la lectura que se quiso dar. Ese fue el capítulo que se quiso abrir,  crear  una herida que pueda sangrar por diferentes vías, para cercenar y terminar con un predominio que no han podido romper por la vía democrática, a través de las elecciones.

Venezuela,  Honduras, Ecuador, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Bolivia han sido el producto de procesos electorales democráticos, de la misma forma en que lo ha sido la elección hace varios días del nuevo mandatario chileno, el empresario  Enmanuel Empiñeira.

 Y si el presidente Fernández reconoció y asistió a la juramentación del nuevo jefe de Estado hondureño Porfirio Lobo, fue porque no había otra salida y habían creado una encerrona que dejaba a Zelaya a la buena de Dios. Al menos el mundo vio simular un proceso electoral que bueno o malo, produjo este resultado y al menos la nación centroamericana ha logrado salir momentáneamente de su crisis.

Restablecer normalidad Haití   

Para la República Dominicana, al margen de sus prioridades de recuperación tras la crisis financiera y económica mundial, restablecer la normalidad en Haití se convierte en una meta y una misión inaplazable. Esa tarea ha sido asumida por el gobierno desde el primer momento, pero esta vez con la compañía de otras naciones amigas, que han ido en auxilio de la devastada nación.

Lo prioritario ahora es lograr un plan de largo alcance que permita enfrentar la crisis en sus raíces y crear un estadio de desarrollo que cree empleo en Haití, desarrolle la educación, permita poner a parir la tierra y erradique los males que han impedido a esa nación crear sólidas instituciones. Ahora es el momento de hacer que el Estado haitiano funcione. El problema no es recuperar la nación, sino crear otro modelo social, construir un nuevo espacio de vida y permitir que esa nación respire.

Con diez mil millones de dólares de ayuda en diez años,  esa nación puede comenzar a edificar una nueva zapata social. Pero ese proceso debe ser conducido y alentado por un cuerpo ad hoc,  que al eliminar las deudas  acumuladas con organismos internacionales como el BID, el Banco Mundial y el FMI, permita desarrollar un plan dirigido, para que los intereses, la voracidad y la ambición no destruyan esas intenciones de invertir esos diez mil millones y dejen la nación sumida en la misma miseria humana.

Hacer viable la vida en Haití es una prioridad  de su vecino, porque nadie se beneficia más del progreso haitiano que la República Dominicana. Tras el terremoto, los dominicanos actuamos como debimos hacerlo frente a nuestros hermanos, y les demostramos una vez más que la historia del pasado ha quedado atrás, y que lo importante ahora es reconocer la existencia de dos naciones que comparten una misma isla, y que están obligadas a protegerse, a cuidarse y a convivir como aliados permanentes.

Los presidentes Preval y Fernández tienen la visión y la inteligencia para entender este lenguaje, pero sobre todo para imponerse frente a las malquerencias.

De la misma forma en que Leonel tiene la inteligencia y la virtud de imponerse por sobre las adversidades y los abucheos de los golpistas, para rescatar al presidente Zelaya, sacarlo del asilo político y devolverle su dignidad de presidente, acogiéndolo en el país con la dignidad de un Jefe de Estado. Dominicana tiene una deuda con Honduras, que ahora cumple.

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evolucionlaprensa@yahoo.com

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