Secuestran al padre de la patria Juan Pablo Duarte
Secuestran a Juan Pablo Duarte Eramis Cruz En el día de su natalicio fue secuestrado el fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte y Diez, nacido el 26 de enero del año 1813. El secuestro de este gran padre de la patria de esa media isla fue protagonizado por el gobierno dominicano. Las razones del secuestro se extienden más allá de las ideas del hombre que siempre soñó con fundar una patria libre de toda potencia extrajera. El pueblo dominicano permanece en un estado atónico, pasmado frente al secuestro de quien desde el principio de la fundación de esa nación fuera símbolo de independencia y libertad. El patricio Juan Pablo Duarte, quien es reconocido por los dominicanos como el padre de la patria, hace años que venía silente, y muchos dominicanos conscientes de su deber con este gran líder se venían preguntando qué había sucedido con el padre de la patria. Luego de que el oficialismo dominicano anunciara la promulgación de una nueva constitución de la republica, olvidando el proyecto de Juan Pable Duarte, se tenía la sospecha de un secuestro de parte del gobierno y sus secuaces. En la Ciudad de Nueva York el secuestro salió a relucir ya que solamente el representante del gobierno tuvo la voz cantante para presentar la figura del patriota dominicano como un símbolo de su gobierno dirigido por el Dr. Leonel Fernández Reina. Cada año se viene notando que Juan Pablo Duarte ha sido un prisionero del oficialismo no sólo en la Republica Dominicana sino también en el exterior. Al igual que en Nueva York, en Providencia, Rhode Island, también se presentan al pie de la estatua del patricio ofrendas florales y se dicen discursos en favor del Estado y del gobierno y para confirmar esto siempre son los oficiales los que dicen los discursos principales. Durante esas ceremonias raras veces se hacen alusiones a otras figuras patrióticas como los que murieron durante y después de la invasión norteamericana de 1965. Este año le tocó el turno al nuevo concejal por Washington Heights, Ydanis Rodríguez. Este joven se creía que presentaría una agenda distinta y distante de la tradicional, pero esto aun pende por verse. Al reconocido duartista Bienvenido Lara Flores se le ha visto trabajando en el background después que renunciara al Instituto Duartiano debido a diferencias con otros miembros de esa organización. El secuestro de Juan Pablo Duarte salió a la luz después que se conociera que su Estatua en la ciudad de Nueva York fue erigida por gestiones del gobernante aliado del PLD, el también Dr. Joaquín Balaguer, y que muchos de los miembros de los institutos duartianos son también balagueristas y miembro del PLD, mucha gente no entiende como se puede estar con Dios y con el Diablo al mismo tiempo. Otra evidencia es que a pesar de que son los de los gobiernos quienes dicen amar a Juan Pablo Duarte en estas ceremonias, sin embargo estos institutos carecen de fondos y programas importantes que proporcionen recursos para dar a conocer el pensamiento de este gran patriota. Juan Pablo Duarte fue secuestrado por el Estado Dominicano hace muchos años, y el propósito del secuestro fue impedir la independencia de la nación dominicana que luego de zafarse de los haitianos, pasó el dominio español y después al dominio de los Estados Unidos. El pensamiento duartiano no se ha aplicado en la republica dominicana debido a que los secuestradores se han empeñado en presentarlo como santificado, clásico, dócil, y sin la energía suficiente y signo de vida poderoso para ser capaz de autogenérese para los nuevos tiempos. Pero el gran temor de la clase dominante en la República Dominicana es que los dominicanos retomen la figura de Juan Pablo Duarte y se la arrebaten al gobierno y el pensamiento hispánico, para darle su color original auténtico. El rescate a pagar por Juan Pablo está estrechamente vinculado a la toma de conciencia del pueblo dominicano. Esta toma de conciencia hoy se nota empañada por los efectos del neoliberalismo, del concepto de la globalización bajo el cual los grandes capitales de los consorcios internacionales se consolidan para expandir su control de gobiernos flácidos como el de la República Dominicana, dirigido por un partido y un gobierno que tolera la corrupción y el narcotráfico. Juan Pablo Duarte espera con desespero que sus hermanos dominicanos se acojan a su pensamiento y le rescaten del oficialismo que le silencia y tergiversa los sagrados principios sobre los que concibió la nación dominicana.







