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Crisís Arte y Responsabilidad Social

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“La Intelectualidad Dominicana y nuestro  Quehacer Cultural”

EVOLUCIONPRESS/Por: Marino Mejía
New York/Nov 21, 2009

Con la venia de todos y todas quisiera de antemano dejar claramente marino mejiaestablecido que en estas breves reflexiones no se trata de sentar cátedras acerca de lo que es y/o deja de ser un intelectual.

Sobre ese tópico es mucho lo que se ha escrito desde José Ortega y Gasset hasta Noam Chomsky pasando por Antonio Gramsci, Foucault, Aníbal Ponce y una lista interminable de enjundiosos pensadores.

Y si vemos el asunto  desde el balcón quisqueyano,  dentro y fuera de nuestro lar nativo, notaremos, a la velocidad del rayo que en torno a esa temática hasta el gato ha escrito por lo que entiendo sensato y prudente adentrarnos a otras aristas  del quehacer cultural y la intelectualidad nuestra en los predios de la eufemísticamente conocida como la Gran Manzana.

Este trabajo lo he pensado y ejecutado en dos vertientes: a) Una apretada síntesis (diagnosis) de la realidad por la que atraviesa lo que se ha dado en llamar Comunidad Cultural Dominicana y, b) El comportamiento de nuestra intelectualidad en el marco de dicha Comunidad.

Si partimos del enfoque de que entendemos la Comunidad cultural como el conjunto de hombres, mujeres y organizaciones que de modo mas o menos sistemático se ha dedicado al quehacer cultural en procura, entre otras cosas, de contribuir al fortalecimiento de los valores materiales e inmateriales que nos identifican como comunidad y/o etnia en medio de este torbellino que se llama ciudad de Nueva York, tendríamos que convenir en que tanto los agentes culturales como los entes  o mecanismo orgánicos que le sirven de apoyatura a esa acciones que procuran generar cultura están:

 1) desamparados, 2) dispersos y 3) Lo que es peor aun, desenfocados sin que ello signifique que no valoramos en su justa dimensión las potencialidades existentes y el cúmulo extraordinario de energía que a diario se invierte en la dirección de construir el monumento cultural que real y efectivamente nos represente en este anchuroso y complejo accionar humano.

Este desamparo, esta dispersión y este desenfoque son, en gran medida y a nuestro modo de ver, las causas primigenias de que en nuestro medio cultural hayan surgido y sigan surgiendo instituciones de aliento progresista , tanto en lo cultural como deportivo y de otras índoles que al cabo de un tiempo mas o menos corto desaparecen o cuando no pasan a formar parte de la larga lista de entidades  anónimas o en la mas absoluta  inacción, cayendo en un tedioso letargo que deja como consecuencia una especie de atrofia orgánica y espiritual en esas organizaciones.

 Si contabilizamos el número de organizaciones dominicanas que, algunos años atrás,  jugaron un papel relativamente significativo entre nuestra gente y que hoy están desaparecidas o inactivas nos daremos cuanta a ojo de buen cubero que son bastantes pero lo que resulta mas preocupante aun es que los hombres y mujeres que jugaron roles de principalía en dichas entidades también adolecen de los mismo padecimientos que las organizaciones que crearon y/o coadyuvaron por medio de ingentes esfuerzos y sacrificios.

Clubes Culturales y Deportivos, organizaciones de una marcada multiplicidad de servicios así como entidades strictus sensus de naturaleza cultural se han visto forzadas a desviar el rumbo que le dieron origen debido, básicamente, a la carencia de recursos financiero con que soportar mínimamente sus agendas comunitaria y/o cultural. Todo eso ante la mirada indiferente de políticos y personalidades que a pesar de esta ubicados en puestos de poder económico e influencia política su muestran descaradamente insensibles ante ese drama humano por el que atravesamos.

Debemos dejar constancia de que La Casa Cultural Dominicana, hoy Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos, y el  Desfile y festival Dominicano de Nueva York, son, hoy por hoy dos de la mas significativas conquista que en el campo cultural y comunitario hemos logrado producto, sin lugar a la menor duda, al tesón y el coraje de los sectores mas progresistas y revolucionarios que permanentemente han estado envueltos en todos estos menesteres. 
   
Pero ambas organizaciones  aunque  por razones diferentes, entraron prácticamente desde sus inicios en desvirtuasiones, procedimientos y prácticas en gran medida divorciadas de los más genuinos intereses de la comunidad que los parió. Que quede claro, aquí y ahora, que no pretendo, ni por asomo equiparar La Casa Cultural Dominicana con el Desfile Dominicano. Uno y otro son de naturaleza diferente aunque con avenidas troncales de singular parecido. Debo decir en este aspecto que el Desfile y Festival Dominicano de Nueva York es la más acabada expresión metafórica de la perversidad en materia de actividad comunitaria. Pero aun hay algo mas en relación a la mayor actividad de masas entre nuestras gentes: El Desfile Dominicano es el producto mejor forjado por una conspiración diabólica en la que participan propios y ajenos teniendo como objetivo lo que Shakespeare definiera con esta poética expresión: “oro, maldito metal, vil ramera de los hombre que lo bueno lo torna malo y lo malo lo torna bueno”  Y reconozco que duele mucho decirlo y aceptarlo en escenario como este, pero aquí vinimos a identificar la enfermedad, no a encubrirla.

No se hace necesario un coeficiente de inteligencia fuera de serie para poder afirmar en términos categóricos que en gran  medida el Instituto de Estudios Dominicanos que ayer dirigía el amigo y hermano Silvio Torres Saillant y hoy dirige la también amiga Dra. Ramona Hernández es el resultado de una lucha titánica liderada por lo mas sano de las fuerzas quisqueyanas residentes de este lado del atlántico. Si bien es cierto que es un organismo insertado y financieramente soportado por City College, no menos cierto es que al margen de ese forcejeo de los hombres y mujeres de nuestra comunidad cultural hoy no estaríamos por lo menos haciendo mención de un instituto que dice estar al servicio de la investigación de la realidad social y cultural de los dominicanos en Nueva York aunque en la realidad todo se manifiesta en “buche y pluma no mas”. ¿Acaso estamos frente a una serie de intentos que caben dentro de la categoría de “Fallidos”?. Dejemos que el tiempo diga la última palabra.

Por otro lado los grupos literario, aunque muchos de ellos de efímera duración,  surgieron como la verdolaga. Las tertulias por igual contando como la mas reciente pérdida la popularmente conocida Tertulia de Calíope que tuvo como escenario la librería del mismo nombre propiedad del amigo Cesar González y respecto a la cual  se tienen criterios y punto de vista en torno a su aporte o no aporte en el accionar cultural que caminan muellemente entre lo exagerado y lo vulgar haciendo escala, a veces, en lo pretencioso.

El sentido y cultura del getto es otro de los males que mal sazona nuestra realidad cultural. En términos generales actuamos con anteojera espuela y foete al momento de concebir, diseñar y ejecutar cualquier plan cultural teniendo como único escenario Washington Heights sin tomar en cuenta, a veces ex profeso, que mas pa’lante vive gente lo que forja en nosotros/as una visión localista que en poco contribuye al engrandecimiento y desarrollo de las instituciones a las cuales servimos.
Ahora bien y aquí paso a la parte dos y ultima de mis reflexiones, donde y haciendo que ha estado la inteligencia dominicana frente a este panorama un poco sombrío de la realidad cultural que en este día tratamos de elucidar?

No es necesario ser sociólogo especializado en todo para darnos cuenta que la intelectualidad es un grupo social en condiciones de aportar en la construcción de cualquier proyecto.    Pero también es fácilmente entendible que esa misma intelectualidad podría, al mismo tiempo, ser protagonista de primer orden en un proceso de destrucción de proyectos.

Como grupo social le teme a los de arriba y ante la menor presión se ponen de lado para que le den paupau siempre que esto le garantice no descender a los mismos niveles de las capas mas desposeídas de su entorno social.

José Miguel Fornerin (enemigo de crianza de Héctor Miolán) refiere en uno de sus trabajos publicado en su Blog que “el poder le pone precio a las palabras y tasa en dólares el valor del opinante.   Hay que ser un opinante sin visión, sin agarre, para quedar libre de esa azarosa razón que convierte los símbolos y las proposiciones en valores rentables para el poder.

Y cuando la estrategia jerárquica no puede, entonces, mata. La palabra  se llena de sangre. Un opinante no controlado es un peligro para el poder.

Aunque estas reflexiones conceptuosas de Fornerin no necesariamente se ajustan de pie a cabeza a la realidad de nuestro medio, las mismas nos sirven como marco referencial de mucho valor sociológico y es por ello que la traemos a colación.   Es oportuno dejar meridianamente establecido que la intelectualidad no es una clase social sociológica y científicamente hablando, pero que si es un grupo con un comportamiento mas o menos similar aunque existen gradientes que nos dan la tonalidad dependiendo de una serie de factores entre los que esta casi siempre está de por medio el interés individual o algún tipo de acción que tiene que ver con la pobreza  humana.

La intelectualidad es un sector de postura y conducta muchas veces impredecibles si tomamos en cuenta que los premios Novel que tiene la humanidad escogidos por la Real Academia Sueca ascienden a casi 800 contando desde 1901 a nuestros días. Esas inteligencias han hecho aportes invaluables al desarrollo de la humanidad, pero un alto número de ellos ha puesto su amplio saber al servicio de la destrucción y la muerte en las condiciones más abominables.

Con lo dicho mas arriba lo que quiero decir es que la intelectualidad es un grupo social que se manifiesta en diversos niveles y la inteligentita dominicana en Nueva York no se escapa a esta mensura. Por nuestra parte vemos varios sectores en la intelectualidad dominicana aquí. El primer lugar observamos un grupo que por su proceder y aliento lo denominamos la Aristocracia Intelectual. Todo ellos son “PH Deistas”, tienen cargas académicas más o menos importantes en centros universitarios de renombre y varios textos publicados en español e ingles, por lo menos. En general se tornan indiferentes frente a asuntos como los que aquí tratamos hoy y no hubo que empujarlo mucho para que se pusieran a las órdenes de quienes hoy en día tienen la salten por el mango y el mango también.

Para este tipo de gente y de conducta dice Lenin: “Es necesario estar repleto para mostrarse indiferente frente a un trozo de pan. Confesar la indiferencia es confesar al mismo tiempo que se pertenece al partido de los saciados

Pero hay mas: con poco esfuerzo formaron un corillo y entonaron a veces con falsete el estribillo: el mío es Leonel, yo me voy con el y ahí mismo apareció la máxima condecoración de la orden de Duarte Sánchez, Mella y la Virgen de Altagracia de Higuey  que le fuera colgada a un reconocido grupo de la inteligentita dominicana en Nueva York. De estos aristócratas intelectuales no podemos esperar gran cosa en materia de conquistas culturales.

Hay otro grupo que aunque muchos de ellos poseen prendas académicas de valor ha guardado la compostura exhibiendo recato y cierto grado de dignidad. Con mayor frecuencia lo vemos participando en nuestras actividades pero siempre sin comprometerse mucho y sin dar mucho la cara por si acaso…….

El tercer y ultimo sector de nuestra intelectualidad, que es el mas numeroso, es el que ha dado la cara siempre sin temor y sin ambages, actuando, sin prejuicios junto a los hombres y mujeres que conforman el gran grueso de soldados de a pie y de a caballo en esta larga batalla. Permítase significar que con el paso de los tiempo se producen cambios en la estructura social de nuestra intelectualidad razón por la que vemos que algunos que ayer estuvieron abajo hoy están arriba y viceversa lo cual, si tenemos presente los dictados de la dialéctica de la sociedad, la naturaleza y del pensamiento nos daremos cuenta al instante de las razones de estas volteretas de la inteligencia dominicana.     
Ahora, que hacer? Propongo en síntesis lo que sigue:

1.- Que en el diseño de nuestra agenda incluyamos puntos que tengan que ver con el cambio de rumbo del Instituto de Estudios Dominicanos de City College.

2.- Que exijamos a la Secretaria de Estado un instructivo por medio al cual regulemos los aspectos de diseño y ejecución de la política cultural del Comisionado incluyendo todo lo que tiene que ver con los concursos de credenciales u oposición para optar por los puestos de ese organismo a excepción del puesto de Comisionado y su asistente.

3.- Que constituyamos comisiones que se encarguen de presentar propuestas por vía de los oficiales electos sean estos dominicanos o no como forma de llegar a las fuentes de recursos

4.- Que demos los pasos de lugar para rescatar el Desfile y Festival Dominicanos de manos clientelistas y deshonestas y ponerlo en sintonía con los criterios que le dieron origen.

5.-Insistir en la adquisición de un edificio que albergue las oficinas para los trabajos cotidianos de nuestros gestores culturales de toda la ciudad de Nueva York  y,

6.- Cuando la inteligencia ha servido lealmente a la verdad sin inconsecuencias y sin cobardía ha cumplido con todos sus deberes. (Aníbal Ponce)

 

Marino Mejia
 

 

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